El número de brazadas que damos en cada largo es consecuencia de la longitud de nuestra brazada, es decir, lo lejos que llegamos con cada brazada, cuanto más lejos lleguemos con cada brazada, daremos menos brazadas en cada largo.

La longitud de brazada esta muy relacionada con la altura de cada nadador y también con su envergadura (distancia de un extremo al otro de los brazos con estos extendidos en cruz). En nuestra piscina podemos medir tanto la longitud de nuestra brazada como el número de brazadas por largo y comprobar si estamos dentro de unos valores aceptables que nos dejen entrever que poseemos una buena técnica.

LONGITUD DE BRAZADA IDEAL

Para saber nuestra longitud de brazada primero hemos de saber cuantas brazadas damos en un largo, para ello contamos cada vez que introducimos un brazo ya sea el derecho o izquierdo. A continuación medimos la distancia que nadamos, que sería la distancia total de la piscina menos la distancia de deslizamiento. El valor resultante de dividir la distancia que nadamos entre las brazadas que damos es nuestra longitud de brazada. por ejemplo (25m-4m)/15 brazadas= 1,4

 

Brazadas por largo
En el ejemplo del gráfico de arriba, si la distancia de deslizamiento fuese de 4m tendríamos;
(25m-4m)/15BXL = 1,4m de longitud de brazada.
Una longitud de brazada se considera aceptable si el valor esta entre entre un 55% y un 70% aproximadamente de nuestra altura.

NUMERO ACEPTABLE DE BRAZADAS POR LARGO

Para hacerlo más fácil vamos a ver si el número de brazadas que hemos contabilizado esta dentro de lo aceptable. Para ello sólo debemos saber nuestra altura (y envergadura si queremos afinar más, como veremos después).

En la siguiente tabla se representan los valores del número de brazadas por largo adecuados en función de la altura del nadador. Para cada altura se obtienen dentro de la zona sombreada (se corresponde con una longitud de brazada de entre un 55% y un 70% de la altura del nadador) 4-5 valores correlativos de número de brazadas.
brazadas por largo en función de la altura
Dado que es conveniente trabajar con un rango de 3 valores del número de brazadas (que con un nivel más avanzado podemos llegar incluso a elegir), podemos reducir ese rango de 4-5 valores a 3, para ello comprobamos si al dividir nuestra envergadura entre nuestra altura nos sale una valor de mayor o menor de 1, si nos sale mayor de 1 nos iríamos a la zona “verde” por debajo de la línea amarilla, si nos sale un valor menor de 1 nos iríamos a la zona roja por encima de la línea amarilla.

Un ejemplo;
Un nadador mide 1,60; su número de brazadas por largo óptimo estaría entre 18 y 22, si su envergadura es mayor que su altura convendría que se fuese a un número de brazadas de entre 18 y 20.

¿QUE PASA SI NOS PASAMOS O NO LLEGAMOS?

Generalmente se peca más por exceso que por defecto dado que una mala técnica hace que el desplazamiento con cada brazada sea corto y resulte un mayor número de brazadas. Si estamos en esta situación hemos de seguir trabajando nuestra técnica para mejorar nuestro equilíbrio, hidrodinámica, etc..

Es menos habitual que se de el caso el contrario, que nuestro número de brazadas sea mas corto que lo que indican las tablas y si bien hacer ejercicios con un número de brazadas muy corto nos puede ayudar a mejorar nuestro equilibrio e hidrodinámica, a la hora de nadar puede que estemos pecando de un “sobredeslizamiento”, siendo conveniente acortar esta fase de la brazada.

CONCLUSIÓN

Ya sabemos nuestro número de brazadas adecuado, a ese valor hemos de llegar a base de trabajar nuestra técnica, ya habrá tiempo de aumentar la frecuencia de brazada para buscar una mayor velocidad, primero hemos de encontrarnos dentro del rango adecuado de brazadas por largo.