Tradicionalmente el entrenamiento de natación se ha basado fundamentalmente en mejorar capacidad aeróbica y anaeróbica añadiendo algún ejercicio de técnica tras el calentamiento y previo a la intensa parte principal, por ello podría pensarse que dado que el objetivo es nadar rápido, se ha de nadar “a tope” durante todo el entrenamiento.

Para el entrenamiento de NadarBien©, la prioridad es mejorar técnica y en toda la sesión nos centramos en ella. El acondicionamiento físico se adquiere mientras se trabaja la técnica.

Una sesión constará por tanto de calentamiento, parte principal y vuelta a la calma pero sin una parte específica de técnica, ya que esta parte estará presente durante toda la sesión en forma de ejercicios en el calentamiento o centrándonos en puntos de atención durante la parte principal.

Con nuestro entrenamiento además de mejorar nuestro estilo de natación que es nuestro objetivo prioritario también estaremos mejorando nuestra capacidad aeróbica, si bien haremos una mayor parte de la sesión a un ritmo que nos permita centrarnos en nuestra mejora técnica, ello no significa que no nos salgan metros en la sesión o que haya que estar todo el tiempo descansando, de hecho para acostumbrarnos a nadar a diferentes pulsaciones, también es conveniente nadar a velocidad de carrera o a máxima velocidad, eso si en menor proporción y guardando nuestra técnica.

Podría estimarse que lo ideal es dedicar del volúmen de entrenamiento, un porcentaje de entre un 50-70% a un ritmo tranquilo, con nuestras mínimas brazadas, que no nos cueste demasiado esfuerzo (similar al que usaríamos en una travesía de unos 5k) y que nos permita mejorar nuestras habilidades. De un 20 a un 30% a una velocidad algo mayor como una de crucero para un 1,5K de un triatlón olímpico o un 3k en aguas abiertas, poniendo a prueba nuestras habilidades a un ritmo mayor y el resto, entre un 0-20% a una velocidad de sprint para adaptar a nuestro sistema nervioso a carreras más rápidas o a determinadas situaciones de sprint en el inicio o el final de una travesía (no en un triatlón que queda mucho por delante!).