“No des más brazadas, da mejores brazadas”, esta fue la frase que le espeté a un triatleta al que entrenaba hace poco cuando hacía las series de 100. La tendencia natural que nos nace por instinto es la de dar brazadas más rápido cuando queremos aumentar nuestra velocidad y esto no funciona siempre. Lo que si funciona siempre es tratar de hacerlo mejor en cada una de las brazadas, tanto en las primeras en las que nos cuesta poco mantener nuestra técnica, como en las últimas en donde ya cuesta más esfuerzo físico y mental no degradar nuestra técnica.

¿POR QUÉ NO SOMOS MÁS RÁPIDOS DANDO MÁS BRAZADAS?

Cuando nos movemos más rápido damos más brazadas en cada largo de las que estamos habituados, esto significa que esas brazadas son “más cortas”, es decir; avanzamos menos en cada brazada, ocurre entonces que lo que ganamos al dar brazadas más rápido lo podamos perder porque con esas brazadas avanzamos menos. Esto es algo lógico que ocurra en mayor o menor medida, pues al realizar el movimiento a una mayor velocidad, este no será tan eficaz sobre todo si no estamos habituados, lo que llevará a que esa brazada más rápida y menos “técnica” nos haga avanzar menos que nuestra brazada habitual.

¿CÓMO LO HACEMOS ENTONCES?

Se puede y se debe entrenar a una mayor velocidad tratando de reducir al máximo y en la medida de lo posible esa “perdida” de nuestra longitud de brazada, la manera de hacerlo es sencilla de explicar, pero requiere de cierto esfuerzo físico y mental para llevarla a cabo; se trata de concentrarnos en nuestros movimientos para hacerlos de la mejor manera, fijándonos en puntos concretos de nuestra brazada. Sólo practicando así seremos capaces de dar brazadas más rápido sin aumentar nuestro número de brazadas por largo en exceso, consiguiendo de esta manera una mayor velocidad.

UN EJEMPLO

En los mundiales de natación de 2011, Sun Yang arrebató el record del mundo a Grantt hackett con un tiempo de 14:34,14 rebajando algo más de un segundo el record que el Australiano había conseguido establecer en 14:35,56; Un año después, en las olimpiadas de Londres 2012, Sun rebajó aún más su propio record estableciéndo la nueva marca en 14:31.02. El nadador chino no consiguió su record dando brazadas más rápido, de hecho incluso las dio algo más de una décima de segundo más lentas, pero lo que sí consiguió fue dar hasta cuatro brazadas menos por largo; Lo que le hizo alcanzar la gloria fue que avanzó más en cada brazada demostrando una técnica superior a la de Grantt y el resto de rivales.